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El Yoga nos ofrece una gama compleja de técnicas milenarias que pueden ser al mismo tiempo consideradas como las modalidades de auto-descondicionamiento y de auto-realización espiritual del ser humano. Las sugestiones benéficas que proponemos aquí pueden ser integradas en nuestra existencia cotidiana como catalizadores espirituales. Estudiadas cuidadosamente, cualquiera que sea la ocasión, ellas nos ayudarán mucho en el proceso de auto descondicionamiento, que lleva finalmente al despertar y a la realización espiritual acelerada del yogui. A veces, dos damos cuenta de que empezamos a vivir solamente después de aprender a decir “no” con decisión. Para un yogui “NO” quiere decir “NO” a todo lo que no es real. A pesar de las apariencias, decir “NO” significa en realidad demostrar la más grande bondad hacia los otros, pero también hacia uno mismo. A menudo esta actitud sincera y simple puede evitarnos por muchos años, inclusive por toda la vida, sufrimientos y miserias que de otra forma serían aceptadas con resignación. Decir “NO” significa en realidad decir un “NO” firme frente a la somnolencia, a las esperas inútiles, a las ilusiones, a las opiniones mal intencionadas, a los condicionamientos negativos, al los juicios precipitados, a las críticas estúpidas, a la fantasmal culpa, a las preocupaciones, al miedo, a la sospecha, a los celos, a la calumnia, a las respuestas mecánicas; en una palabra, eso significa oponerse a todo lo que sea negativo. “Decir No” significa también una sumisión, un regalo de sí incondicional a lo Divino y significa también un desapego espiritual. Decir “NO” dignifica en realidad decir “SI”. Porque decir “NO” no supone forzosamente una actitud negativa, de crispación, de no aceptación. En ciertas condiciones, cuando estamos inspirados por la inteligencia y el buen sentido del interior, esta palabra representa en realidad una aceptación, una apertura, dicho de otro modo, una puerta misteriosa a través de la cual podemos penetrar en una realidad superior, al rechazar una evidente referencia inferior. Observamos entonces, que “NO” representa en consecuencia una actitud con dos lados: uno quiere decir un NO decidido cuando nos encontramos delante de un aspecto que rechazamos. Y el otro quiere decir un “SI” sobre entendido frente al aspecto que aceptamos. Por ejemplo, al decir “NO” decidido a la preocupación, decimos implícitamente un “SI” sobre entendido a la confianza; al rechazar con decisión los celos, aceptamos así el amor desapegado. A veces llegamos a decir “SI” cuando en realidad queremos decir “NO” con firmeza, por causa de la debilidad, del miedo, de la educación, o pura y simplemente en virtud de una lamentable habitud mecánica de la cual no hemos podido escapar. En este caso, tenemos que aprender a utilizar el tiempo perdido para posteriormente decir un “NO” firme en la primera ocasión que se nos presente. Tarde o temprano tenemos que hacerlo; y en este caso, ¿por qué no lo más pronto posible? Si no lo llegamos a decir, no debemos sorprendernos cuando finalmente estemos amargados, llenos de resentimientos, dejándonos humillar inútilmente, permaneciendo apáticos y mecánicos como robots. La capacidad de oponernos en ciertas situaciones no representa una actitud negativa en sí misma. Cuando rechazamos firmemente una situación, un estado o una emoción negativa, cuando no aceptamos más, sobre todo el tener y mantener pensamientos y actitudes maléficas, el “NO”, recibe en realidad una connotación positiva. Es aparentemente paradójico, pero tan natural como posible, al decir “NO” con firmeza, constataremos poco después que se amplificará en nosotros la compasión, la tolerancia, el humor, la capacidad de perdonar a los demás o a nosotros mismos. Entonces nunca es demasiado tarde para decir un “NO” decidido. Debes darte cuenta, a partir de hoy, que ningún amigo, así sea muy cercano, ningún maestro espiritual o Gurú, no puede decir “NO” en tu lugar. Tú debes hacerlo tan rápido como sea posible, y por ti mismo. En el prisma de la evolución espiritual, la palabra “NO” y la actitud que implica recibe la importancia más grande porque el Yoga, igual que toda otra vía espiritual auténtica, significa el deseo de conocer más profundamente una cierta apertura superior, por lo tanto la aspiración hacia una nueva realidad que implica estados elevados de conciencia. Todo esto supone la utilización constante con una gran habilidad del “NO”. Diremos “NO” a los viejos hábitos, a los prejuicios paralizantes, a los clichés. Pero no será fácil de aniquilarlos, ya que los hemos alimentado, animado y protegido para que existan en nuestro ser, toda una vida. La tendencia a mantenerse en el pecado, permanecerá por mucho tiempo, pero ahora podemos decir que la presencia del “NO” se ha convertido en esencial para nosotros. En tales casos, un esfuerzo de voluntad, basado en la sugestión positiva, que nos permitirá decir con firmeza: “!NO, yo no caeré más en mis penosos apegos, yo no retomaré más este mal hábito¡” puede salvarnos. El Gurú (el maestro espiritual) representa en este caso aquel que abre el camino, aquel que trae el “SI”, y te enseñará claramente las nuevas etapas que deberás recorrer. Pero tú eres el único que debe recorrer el camino, hacer el esfuerzo, velar casi siempre a la filosofía del “NO”; para no volver a caer nunca en la condición penosa de la cual saliste. Decir “NO”, puede ser el acto más positivo de nuestra vida, pero a veces el más difícil también. Muchos libros hablan del significado de la palabra “NO”. Aprender a decir “NO” con firmeza, precisamente cuando es el caso, es un verdadero arte. Esta lección no puede ser aprendida sino por sí mismo. El primer paso es decidirse a hacerlo, pero luego hay que lograrlo. Una vez llegado hasta este punto, muchos de nosotros pueden preguntarse: ¿cómo puedo yo aprender esto? Antes que nada, aprendemos a decir “NO” escuchando nuestro corazón el cual nos mostrará muchos razonamientos misteriosos que la mente no conoce. Nuestro corazón hace que la intuición espiritual se manifieste en nosotros y por esta razón no hay necesidad de doctorado ni de otros títulos pretenciosos. Simplemente el sabe el momento adecuado para inspirarnos prontamente. Lo que más debemos desear es sobrepasar las apariencias y entonces constataremos que nuestra visibilidad aumentó. Solamente entonces nos daremos cuenta de que es la inspiración de Dios, la realización del ser, la iluminación, el desapego, el despertar, la intuición de la verdad, la integración, el cumplimiento. Solamente entonces, podremos afirmar: “Logré decir NO” Decir “NO” puede impactar a quienes te rodean pero también te puede impactar a ti. Este gesto interior estalla para despertarte, para ser un inefable y extraordinario catalizador interior para ayudar a otros a que empiecen a ayudarse a sí mismos. Para algunas personas, aprender a decir “NO” representa en realidad un camino espiritual. Y no se excluye que tengan razón. En algunas regiones del mundo, decir “NO” a la ilusión que nos encadena se llama el Yoga, en otras regiones se llama Zen; y otros prefieren llamarlo simplemente despertar espiritual. Sin embargo, más allá de estos detalles, decir “NO” significa, simple y llanamente decir “NO” con firmeza. Decir “NO” es también un proceso que marca un salto espiritual en la vida. No se puede decir “NO” y mantenerse desatento. Esto quiere decir que no hay que tomar nada como implícito, sino utilizar siempre la inteligencia diciendo un “NO” decidido a la estupidez. Al decir “NO”, a menudo, a pesar de que no nos demos cuenta, estamos economizando energía. Igualmente, nos salvamos y nos sobrepasamos verdaderamente. Sabiendo decir “NO” con firmeza, paramos instantáneamente de ser un robot y empezamos a existir verdaderamente. Alguna gente preferirá sin embargo, creer que tú dices “NO” por crueldad, por falta de compasión, de maldad, de irresponsabilidad. Pero no es una razón para preocuparse lo que diga la gente ya que jamás hay que perder de vista que todos tenemos el gran privilegio del “libre albedrío”, que nos hace sentir lo que es bueno para nosotros y que existe también el principio universal de “libre expresión” y que tu no impedirás nunca a la gente a pensar como ellos quieran. Decir “NO” es la cosa más simple del mundo. Para aprender a decir “NO”, muchos buscadores espirituales se implican en una variedad de juegos, de escuelas o de grupos. Algunos de entre ellos comienzan a cambiar de nombre y a llevar adornos llamados espirituales. Un buen número cree, o a menudo se deja condicionar pasivamente, que ellos son especialmente elegidos, incluso si en realidad no están lo suficientemente evolucionados. Una buena parte de ellos, se deja llevar a la colección y a la lectura de muchos libros que son o no elevados. Pueden seguir también con testarudez una variedad de prácticas consideradas, a causa de su ignorancia, como espirituales, mientras que en realidad no lo son. Cuando estamos verdaderamente decididos a despertar, podemos empezar a reír de nosotros mismos, de lo que éramos antes. En seguida nos damos cuenta, al estar un poco más concientes, de que en realidad nos reímos de nosotros mismos, y entonces podemos reír o llorar. Inclusive si decir “NO” es la cosa más simple del mundo, algunos retoman el proceso muchas veces hasta que lleguen a aprender esta lección. Otros se equivocan. Posteriormente llegaremos a reír nuevamente, a llorar, a desapegarnos completamente o inclusive a escribir un libro. Pero al mismo tiempo constataremos también que el “NO” puede transformar radicalmente nuestra vida, transfigurándola, y ayudando a percibirla como sublime y bella. En un momento tal tenemos la posibilidad de escoger si quedarnos libres o si después de un cierto tiempo volveremos al estado de la somnolencia. Siempre tenemos la posibilidad de decidir, y la mejor opción y al mismo tiempo la más simple es de escuchar la voz del corazón y de reaccionar desde el buen sentido y desde la sabiduría. Entonces, descubriremos con sorpresa que todas las terapias y todos los libros espirituales contienen en realidad un solo consejo: aprende a decir “NO”. Una vez llegados aquí, podemos reír nuevamente, o hacer los esfuerzos para compartir con los otros nuestro secreto o realizar todo lo que deseamos, en total libertad. Gracias a esta decisión, podemos decidir no hacer nada, comer cuando tenemos hambre, dormir cuando tenemos sueño, beber cuando tenemos sed, amar cuando nos enamoramos, y decir con firmeza “NO” cuando sintamos la necesidad de decir “NO”. Depende solamente de ti hacer lo que tú haces o lo que vas a hacer. Pero lo que es esencial, lo que no hay que olvidar nunca, es que eso depende solo de ti, ya que solamente cuando tú pides verdaderamente, Dios te lo dará, pero si tú no lo haces, El no te obligará a tomar lo que TÚ TE MERECES. Fisiología energética del ser humano – los chakras - Muladhara CHAKRA- Swadhisthana CHAKRA- Manipura CHAKRA- Anahata CHAKRA- Vishudha CHAKRA- Ajna CHAKRA- Sahashrara padma Desde el punto de vista de la experiencia milenaria, los practicantes Yoga avanzados, han identificado en el Microcosmos interior del ser humano siete sistemas fundamentales complejos para recibir y transmitir en las siete gamas fundamentales de vibraciones del Macrocosmos. Estos siete sistemas fundamentales, conocidos como chakra o centros energéticos, fueron descritos en algunos tratados secretos de la tradición YOGA, como siete resonadores distintos con el papel de poner instantáneamente en resonancia (cuando están despiertos o activados y concientemente controlados) con una infinidad de energías de toda la Manifestación del Universo. La dinamización adecuada de estos centros energéticos (chakra) o resonadores específicos hace posible, para quien los energiza, al conectarse en unísono con los sistemas infinitos correspondientes del Macrocosmos teniendo como consecuencia capacidades o habilidades paranormales precisas que pueden ser verificadas tanto en el practicante como en el exterior. En una definición concisa se puede afirmar que los siete CHAKRA o resonadores específicos, son sistemas vibracionales distintos que reciben y emiten energía e información, entrando en resonancia con diferentes vibraciones - energías excitadoras exteriores (desde el Universo) cuya frecuencia es igual a la frecuencia propia del CHAKRA, dentro de una gama específica. Las características esenciales y la zona en la cual son concienciados dentro y fuera del cuerpo los siete resonadores o CHAKRA, son: 1) Muladhara chaKra: en la base de la columna vertebral entre el ano y los genitales. Características: vitalidad, energía potencial, rigidez, adaptabilidad. 2) Swadisthana chakra: arriba de los genitales. Características: energía instintiva, sensibilidad, sexualidad, mimetismo social. 3) Manipura chakra: zona sub-umbilical. Características: expansión, control, pasionalidad, dinamismo 4) Anahata (Se pronuncia como si fuera escrito ANAJATA) chakra: Zona del plexo cardiaco. Características: afectividad, simpatía, armonía, altruismo. 5) VishudDHa chakra: Zona en la base del cuello. Características: elevación, vivencias sublimes, revelaciones estéticas, inspiración. 6) Ajna (Se pronuncia como si fuera escrito ASHNA) chakra: Zona del centro de la frente. Características: genialidad, poder mental extraordinario, clarividencia, intuición. 7) Sahasrara (Se pronuncia como si fuera escrito SAJASRARA) Padma: Zona de la coronilla. Características: conexión con el absoluto eterno, espiritualidad pura, contacto con DIOS, sabiduría. |