| Sarada Devi |
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Sarada Devi era llamada también Madre Teresa. Estaba colmada de amor y compasión y vivió para aliviar el dolor y sufrimiento de la gente que la rodeaba. Viviendo una vida estrictamente austera, aprendió a amar todo. Enseñanzas de la madre sagrada “Después de su muerte, Sri Ramakrishna me permitió manifestar el aspecto de madre divina en el mundo.” “No seré capaz de darle la espalda a todo aquel que me llame “Madre”.” “Si mi hijo juega en la suciedad o en el barro, soy yo quien tiene que limpiar toda la suciedad de su cuerpo y mantenerlo en mis brazos.” “El propósito de la vida es alcanzar el estado divino y permanecer absorto en la contemplación de lo Divino.” “Sólo Dios es real, todo lo demás es falso.” “¿Cómo puede la gente ser dividida en castas? Los niños son todos iguales.” “El hombre solamente debería desear la ausencia, porque el deseo en sí mismo es la raíz de todos los sufrimientos. Pero puede orar y pedir abnegación y desapego. Éstos no pueden verse como deseos.” “El amor es nuestra fuerza. Mediante el amor, la familia del Maestro toma forma.” “Si deseas paz, no busques los errores de los otros. En vez, busca tus propios errores.” “Aprende a manifestarte para que el mundo sea tuyo. Ninguno es un extraño, mi hijo. El mundo entero es tuyo.” “El propósito de una persona es alcanzado cuando ella puede ofrecerle alegría a alguien más.”
Una infancia inusual.
La madre sagrada nació el 22 de diciembre de 1853, en una villa de Bengala Oeste, llamado Jayrambati. Su nombre era Thakurmani pero después fue conocida como Saradamani. Sus primeros años estuvieron colmados de simplicidad y los pasó en meditación y rezando. Nacida en una familia conformada por gente humilde y piadosa, fue criada como una chica simple del interior, yendo al colegio solo por un tiempo corto, debido a que tenía muchas tareas domésticas que realizar, así como también ayudar en los trabajos del campo.
Sarada tenía la creencia que su destino era servir a la humanidad. De chica, ayudaba a su madre a cocinar y a cuidar a su hermana y hermanos más jóvenes. Un día en la temporada de cosecha, el campo de trigo fue destruido por langostas. Ella fue por todo el campo y recolectó los granos restantes y se los ofreció a los granjeros a cambio de comida. Muchos mendigos vinieron a su puerta y junto a su padre ella les ofreció arroz hervido. Incluso de niña Sarada demostró habilidades reales para la meditación. Además, en lugar de muñecas u otro juguete específico para niños de su edad, la chica prefería representaciones de arcilla de algunos dioses, como Lakshmi o Kali, a quien le consagraba flores y hojas.
Enviada por la Divina Providencia
De acuerdo a la costumbre prevaleciente en India, Saradamani estaba comprometida desde que era sólo una niña. Apenas tenía 6 años cuando sus padres la llevaron con el hombre que iba a ser su esposo. Era Sri Ramakrishna, quien estaba por alcanzar la edad de 23 años. El Atravesaba una fase de “locura divina”, estaba completamente desapegado de la comida, el sueño y otras necesidades físicas, siendo absorbido día y noche por los rezos y la meditación.
Debido a que la gente alrededor de él lo etiquetó como loco, sus parientes le sugirieron que se consiga una esposa para volver al estado mental normal. Dado que los padres de Ramakrishna eran pobres, la única novia posible era Sarada, quien en ese momento sólo tenía 6 años. Después de la boda volvió con sus padres, ya que era demasiado joven para vivir con su marido.
Sarada pasó los siguientes años en Jayrambaty. Mientras tanto, el rumor de que su marido se había vuelto loco se esparcía y los vecinos de la villa comenzaron a considerarla como la mujer del “hombre loco”. Ella decidió visitar Dakshineswar (donde Sri Ramakrishna se encontraba como sacerdote en el templo de Kali) para ver la situación con sus propios ojos. Hasta ese momento, Ramakrishna había dedicado su vida entera a la búsqueda espiritual y había vivido como un monje. No obstante, recibió a Sarada con mucho sentimiento de amor ya que había sido enviada hacia él por la Divina Providencia.
Después de ayudarla a recuperarse de la enfermedad que contrajo en el camino, Sri Ramakrishna le pidió a ella que estimulase a desarrollar una vida terrenal. Sin dudar, ella contestó: “No, estoy aquí para ayudarte a alcanzar la meta que elegiste”, la cual – como ella bien sabía – significaba el camino de la completa renuncia a todas las conexiones terrenales por el amor a Dios.
Debido a eso, en lugar de buscar ser su complemento conyugal, ella se convirtió en el primer discípulo de su marido, quien la adoraba a ella como Shodahi (un aspecto de la Madre Divina).
El privilegio de tener a Ramakrishna como Maestro.
Ella estuvo junto a Ramakrishna y sus discípulos durante muchos años. Después que el murió (dejo el plano físico), ella continuó su misión espiritual, siendo guía de aquellos que siguieron sinceramente el camino espiritual. Sarada Devi fue para Ramakrishna una amiga espiritual, una devota esposa y una discípula y su relación fue casta todo ese tiempo.
El estado de felicidad y paz interior se encontraban dentro y ningún obstáculo exterior podía afectarlo. Era la personificación de la pureza. Nunca perdió la comunión con Dios, a quien ella describía como presente en su corazón, a pesar de estar envuelta en diferentes actividades.
Su marido la inició en muchas disciplinas espirituales, le enseño a adorar a la Divina Madre Cósmica. Vieron a Dios en ellos mismos y en el otro. Sri Ramakrishna le dio la iniciación en importantes mantras y la entrenó como guía espiritual de aquellos que perseguían su ayuda. Sarada Devi se consideraba a sí misma como una humilde discípula de su maestra y eso representaba para ella el privilegio supremo y la más alta felicidad que pudiese vivir.
Inmediatamente después de la muerte de su marido en 1886, Sri Sarada Devi inció una peregrinación en el norte de India. Por un período de tiempo ella vivió en Vrindayan donde alcanzó el mayor estado de conciencia, llamado Nirvikalpa Samadhi y entonces su rol como gurú verdaderamente comenzó.
Los logros espirituales requieren humildad y dedicación.
En su viaje de vuelta, Sri Sarada Devi fue a Kamarpukur, donde encontró hostilidad pertinaz en los habitantes.
Debido a que no tenía dinero, tuvo que trabajar el suelo y plantar algunos vegetales. Cuando los discípulos oyeron acerca de su difícil situación la invitaron a Calcuta. Allí se hizo conocida como la Madre Sagrada y ofreció guía espiritual a mucha gente. Era remarcable su ternura maternal y hospitalidad, su don para la curación y la ayuda que permanentemente brindaba a sus discípulos.
En 1909 Sri Sarada Devi se mudó a lo que hoy es “La casa de la Madre Sagrada de Calcuta” y vivió allí por los siguientes 11 años con otras mujeres. Su forma de ser natural y espontánea hacía que todos la viesen como una niña aunque sea una mujer mayor.
Las enseñanzas espirituales de esta gran profeta mujer son una ventana a la belleza de su alma. “Como las nubes son esparcidas por el viento, así el deleite por los placeres materiales desaparecerá pronunciando el nombre de Dios “, decía ella.
“Si deseas paz mental no busques los errores de los otros”
En 1919 Sarada Devi se enfermó con fiebre negra y a pesar de tener grandes dolores continuó ayudando a sus discípulos. A la edad de 67 años se estaba muriendo. A los comienzos del año 1920, la fiebre empeoró y fue mudada a Calcuta para su tratamiento donde grupos de personas se acercaban a recibir su bendición.
Su mensaje final dirigido hacia un mundo conflictuado y maltratado por el odio, apenas dos años después de finalizada la primera guerra mundial, fue articulado cinco días antes de morir “Si deseas paz mental, no busques los errores de los otros. Mejor busca los tuyos. Ninguno es un extraño, mi hijo. El mundo entero es tuyo.”
El Martes 21 de julio, a la una y media de la madrugada ella respiro dificultosamente varias veces y entró en un profundo estado de Samadhi (éxtasis divino) del cual nunca regresó a la conciencia del cuerpo físico. Su cuerpo entero, destruido luego de una larga enfermedad, se relajo repentinamente, esparciendo una luz celestial. Muchos de sus discípulos fueron ilusionados por esa luz, creyendo por un período de tiempo que la Madre Sagrada todavía estaba viva con ellos en este mundo.
Durante su vida entera, Sarada vio a toda la gente como sus hijos, ya sean Hindúes u Occidentales. Atrajo muchos discípulos a través de la compasión y amor que expresaba permanentemente. Alentó a los discípulos de Ramakrishna a que sostengan su mensaje en el exterior, incluso en otros países.
El cuerpo sin vida de la Santa, cubierto por guirnaldas de flores fue llevado a Belur Math, sobre el Ganges y quemado en una pira de sándalo. En ese lugar, un templo blanco fue construido en memoria de su vida vivida en pureza perfecta.
Otro templo blanco fue construido en su ciudad de nacimiento, Jayrambati, sobre el cual una bandera flamea rezando una sola palabra “Ma”, recordando sus palabras para sus discípulos “Soy madre para el débil, como soy madre para el virtuoso. Cuando se sientas perdido di para ti mismo con confianza “Yo sí tengo una madre”.”
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