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Meditación

Durante la meditación yoga pueden aparecer varias actitudes y estados de conciencia predominantes que caracterizan la etapa de desarrollo en la cual se encuentra el aspirante y su progreso en la práctica de la meditación. Estos estados y actitudes pueden ser más elevados o menos elevados.

 

Importante es que cada yogui concientice la etapa en la cual se encuentra y supere cada aspecto inferior. Para el guía espiritual, la etapa en la cual se encuentra el aspirante, puede ser reconocida fácilmente según los signos exteriores que aparecen durante la práctica de la meditación.                                               
Cada forma de meditación que será presentada a continuación es al mismo tiempo un paso hacia la sabiduría para el aspirante espiritual sincero que desea transformarse y progresar en la práctica de la meditación, por eso no debemos desanimarnos si descubrimos que nuestras meditaciones se encuentran en la forma inferior de meditación.
 
A continuación presentamos varias formas de meditación y aclaramos que no son presentadas en orden cronológico, a veces pueden aparecer más de un tipo en una sola meditación. A veces el aspirante puede quedarse en una etapa hasta años. El yogui que practica una meditación perseverante con un estado de aspiración espiritual debe  tener confianza que él puede acceder a un estado netamente superior de conciencia.
 
Meditación “en Sufrimiento”:
 
 
El sufrimiento puede aparecer en el aspirante especialmente cuando él comienza por la primera vez a meditar. Su mental es confuso, la posición del cuerpo le parece incómoda. Entonces el discípulo es contracturado, ansioso, irritado, esperando con impaciencia que termine la meditación. Su cuerpo rechaza la meditación por los dolores físicos, de rodillas, hombros, columna, etc. El guía espiritual reconoce el estado de espíritu del practicante por los movimientos culposos, su cara contracturada, crispada.
 
 
Meditación “en Apego”:
 
 
Existen unos almas cuales, aún después de la muerte, todavía tienen la sensación intensa de hambre sin poder comer. Ellos son casi continuamente condicionados por el deseo y avidez. Durante la meditación, el practicante que se encuentra en esta etapa se sentirá extraordinariamente ávido para lograr paz, salud, poderes paranormales, el paro completo de los pensamientos, iluminación. El casi no puede controlar la sed exagerada para lograr algo. El guía espiritual observa con facilidad al aspirante notando que predominan el él la avidez y el deseo. Su cuerpo es entonces inclinado hacia adelante con una actitud ávida de observar algo.
 
 
Meditación “Animal”:
 
 
En esta etapa el aspirante es poseído de deseos inferiores: deseo de comer varios tipos de comida, deseo sexual, o peor, es llenado de inercia, sueño, pereza. El guía espiritual observa rápidamente estos signos del aspirante que caracteriza esta etapa porque su boca permanece abierta a veces salivando abundante, la respiración es ruidosa molestando a los demás.
 
 
Meditación “Egoísta”:
 
 
 El practicante que se encuentra en esta etapa es excesivamente combatiente, estando “en lucha”, a veces está listo para pelear y agresivo. La mayoría de las veces él quiere meditar para mostrar su superioridad. Durante la meditación se comporta como queriendo ganar la “competencia”. Él quiere si o si realizar mejores meditaciones que otros para asegurarse que es el primero y el mejor. El guía espiritual reconoce el estado por la actitud agresiva y combatiente, por los músculos contracturados del rostro del aspirante.
 
 
Meditación “Humana”:
 
 
La postura elegida es buena, natural, pero todavía no es luminosa como la de las etapas superiores. Ésta es la característica del hombre normal. Su mente en este estado es especialmente preocupada de las circunstancias habituales de la vida que todavía no puede controlar y desapegarse en la meditación.
 
 
Meditación “en Felicidad”:
 
 
Existen unos seres que tienen una existencia tan placentera que pueden caer en narcisismo. Éste es el caso de los practicantes que se sienten solamente muy felices durante la meditación. Ellos están muy contentos de ellos mismos, se complacen en mantenerse en este nivel sin hacer esfuerzos por auto superarse y profundizar gradualmente el proceso de crecimiento interior. Algunos de estos practicantes consideran éste estado como un alto estado de iluminación pero de hecho, es un gran error.
 
 
Meditación “Intelectual”:
 
 
En este estado el practicante se imagina que se ilumina pero de hecho esto es un estado exacerbado de seguridad dogmática. Él entonces piensa: “entiendo que es el vacío beatífico, entiendo que es la mente y entiendo que es el espíritu supremo, estoy iluminado”. Pero en realidad esto es un entendimiento meramente intelectual, un entendimiento discursivo de la filosofía y el dogma. El practicante tiene la impresión de que él es un realizado intelectual pero esta convicción es también errónea.
 
 
Meditación “no Integrada”:
 
 
Ésta meditación aparece cuando la meditación es practicada a lo largo de un gran período de tiempo caóticamente. Sin la sabiduría de un guía espiritual, sin un conocimiento adecuado, en soledad, actuando a veces rígido. El que medita así, piensa: “soy un gran realizado”. Con éste exceso de confianza en sí mismo su mente se vuelve dura, sin buen sentido y sin compasión hacia los demás. Actuando así el aspirante no puede crecer, no puede andar en el camino espiritual, si se complace en éste estado en realidad él se estanca.
 
 
Meditación “en Compasión” (en comunión con la Gran Fuerza Cósmica TARA):
 
 
La postura es parecida  a la meditación humana excepto que la mente es como la de un sabio que entendió por la experiencia directa que es el vacío beatífico. En este estado el yogui es como BODHISATTVA que asumió una misión espiritual y que no aspira a alcanzar la iluminación sólo para él, sino para ser útil a todos los seres que aspiran a la realización espiritual. Él manifiesta un entendimiento con empatía profunda de todos los seres. Un BODHISATTVA está a la disposición de todos los que están verdaderamente preparados para la transformación espiritual. Las vivencias ejemplares de este estado modelo de conciencia aparecen por la gracia de la fuerza cósmica divina de la compasión, TARA.                    
 
Meditación “en estado de Vacío Beatífico”:
 
 
Es la más alta forma de meditación, en los tratados yóguicos es considerada la etapa final. El ser humano alcanza la completa iluminación espiritual y realiza así la suprema sabiduría. En el estado de vacío beatífico el yogui puede vivir en su ser la revelación de la verdad última, divino y estado de revelación del Sí Supremo divino inmortal (ATMAN).   
 


 

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